Autoritarismo (ingl. Authoritarianism) – es una característica de la personalidad o de un estilo de gestión en la que se ejerce un control estricto y dominio sobre las personas subordinadas, a menudo con limitación de su autonomía y libertad de elección. En psicología, el autoritarismo se relaciona con el deseo de mantener el orden y el control, así como con la falta de disposición a tolerar desacuerdos o independencia por parte de otras personas.
Las personas con tendencias autoritarias suelen mostrar deseo de dominación, rigidez en la toma de decisiones y tendencia a percibir el mundo en términos de blanco y negro. Pueden mostrarse poco receptivas a ideas nuevas, especialmente si estas ideas contradicen sus puntos de vista y creencias establecidos.
En el ámbito de la gestión, el estilo autoritario se caracteriza por la centralización del poder, reglas rígidas y libertad limitada para las personas subordinadas. Los líderes autoritarios a menudo prefieren tomar decisiones por sí mismos, sin la participación de otros miembros del equipo.
El autoritarismo puede tener consecuencias tanto positivas como negativas. Por un lado, puede proporcionar una dirección clara y una toma de decisiones rápida en situaciones de crisis. Por otro lado, el enfoque autoritario puede llevar al deterioro del clima moral, a la disminución de la motivación y del potencial creativo de las personas subordinadas, así como al aumento de los conflictos.
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