Conducta desviada abarca muchas acciones diferentes que infringen las normas morales y legales generalmente aceptadas y pueden implicar aislamiento, sanción o intervención médica. Este concepto abarca distintos tipos de conducta inadmisible, como la delincuencia, la dependencia del alcohol y de drogas, el suicidio, la prostitución y las desviaciones sexuales.
Existen varias teorías que intentan explicar por qué las personas recurren a la conducta desviada:
Teoría de la desorganización social: Según esta teoría, la conducta desviada surge cuando la estructura de la sociedad se deteriora y los mecanismos normales de control se debilitan. Factores como el estrés, los conflictos y los cambios sociales pueden contribuir a la aparición de la desviación.
Teoría de la anomia (R. Merton): Esta teoría sostiene que la conducta desviada es más probable cuando las personas tienen metas comunes, pero los medios disponibles para alcanzarlas son limitados. En estas condiciones, las personas pueden buscar formas alternativas de alcanzar sus metas, incluida la conducta desviada.
Teoría del etiquetamiento: Según esta teoría, la actitud negativa de la sociedad y las etiquetas asignadas a las personas desviadas pueden estimular la conducta desviada. A veces, la desviación se convierte en consecuencia de la reacción social ante la conducta desviada, lo que puede profundizar el problema.
El estudio de la conducta desviada también incluye el análisis de las características personales de los individuos desviados, el estado de su salud mental, los procesos de socialización y control, así como el desarrollo de métodos de psicoterapia y corrección para personas que manifiestan conducta desviada.
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