Infantilismo caracteriza un estado o comportamiento de una persona adulta que se distingue por la presencia de rasgos generalmente propios de niños o adolescentes. Esto se manifiesta en inmadurez, dependencia, inestabilidad emocional, falta de juicio maduro o rechazo a asumir responsabilidades adultas.
Este término describe no solo formas superficiales de comportamiento, sino también mecanismos psicológicos profundos, como la postergación de necesidades y deseos, la incapacidad para planificar a largo plazo y problemas de autocontrol. El infantilismo puede ser causado por diversos factores, incluidos el entorno educativo, las condiciones familiares y las características personales, y requiere una comprensión y un abordaje integrales en el proceso de diagnóstico y corrección.
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